+34 639 481 987

Mi camino como Coach

En coaching hacemos hincapié en el reconocimiento, porque fortalece, da seguridad y afianza nuestro compromiso. Porque cuando reparamos en nuestras fortalezas (en nuestros dones), podemos apoyarnos en ellas cuando nos encontramos ante una dificultad. Y como en coaching siempre vivimos la experiencia en primera persona, allá vamos:

Soy Laura. Y tengo un don, el don de la desorientación. Es un don poco oído, quizás no tanto por su rareza ( o sí), quizás más bien por su poca valoración social. No es que no me oriente bien, es que me desoriento con una habilidad pasmosa. Y esa desorientación en su máxima expresión, ese despiste extraordinariamente absurdo, es una habilidad que me ha llevado a descubrir cosas maravillosas.

Me he llegado a perder en una urbanización. Si, en la urbanización embajada de la Alameda de Osuna donde viví más de diez años. Fue el primer día, claro. Pero, ¿quién se pierde en una urbanización?

Me he perdido por Madrid casi tantas veces como días en mi vida. Y oye, Madrid tiene esa cosa buena de que puedes preguntar por direcciones porque nadie va a pensar que eres madrileña de pura cepa. Yo hago como que no soy de aquí, como la mayoría. 

Fui muchos años en metro, porque era para mi más fácil llegar de un sitio a otro. Y más tarde empecé a andar por las calles de Madrid (porque mi relación con Madrid evolucionó, intimamos, me enamoré de su locura, de sus calles, de sus noches llenas de gente), y me sorprendía descubriendo “ah! qué este sitio está al lado de este otro, andando por las calles”. 

Y mira que me marcaron bien el camino de baldosas amarillas: estudiarás, te formarás mucho, tendrás un buen trabajo estable. Por supuesto conocerás al hombre de tu vida, te enamorarás, te casarás, tendrás hijos, formarás una bonita familia. Qué despiste, me perdí, me desorienté… y eso que estudié, estudié mucho. Y me enamoré, me enamoré muchas veces (pero de esto hablaré en otro post).

Encontré un trabajo estable en ensayos clínicos, con buenísimas condiciones. Viajaba como loca, trabajaba tanto que a veces se me olvidaba hacer pis durante casi todo el día, comía un sandwich en frente del ordenador. Escribía informes en el tren, me desesperaba con los retrasos de avión, deseaba llegar a casa, se me morían las plantas, y a veces de estar tantos días fuera me quedaba sin bragas limpias (estar en casa y poner una lavadora era fascinantemente descansado). 

Empecé a sospechar que eso no era lo que quería. 

Y dando vueltas como pollo sin cabeza me cansé de andar por las malditas baldosas amarillas. Recuerdo que hablaba con mi hermana por teléfono y le contaba que iba a empezar un máster en coaching:

  • Mi hermana (directivo de una multinacional): “No lo hagas, para ser un buen coach has de tener experiencia como directivo, nunca te contrataría una multinacional como coach”
  • Yo: “Aha, eso es verdad”

Colgé y tuve un instante de duda, mi mente se oponía (mi hermana no fue más que un espejo de lo que estaba en mí, de mis propios juicios). Pero mi corazón lo tuvo claro “Quiero hacer ese máster en coaching y lo voy a hacer, el mundo es muy grande y encontraré mi lugar“

Me formé en coaching (2014), y lo disfruté cada día. Este primer paso, desde la no certeza de mente pero desde la absoluta certeza de corazón, me llevó directa a andar otro camino. Adiós, baldosas amarillas. Fue abriéndose ante mí un camino de baldosas verdes, que una vez aceptas su “rareza” (o más bien la tuya propia, de “perro verde”) descubres que son pura esperanza.

Pedí jornada reducida en mi “precioso trabajo estable” para compaginarlo con mi siguiente formación en coaching. Hay personas que lo vieron mal “así no promocionarás a manager”. Y efectivamente, yo con mi habitual despiste no encontré ese camino de promoción a manager pero “vaya! encontré otro camino maravilloso”.

Encontré el camino de actuar en mi área de influencia. Seguí en mi trabajo estable, pero ahora con la jornada reducida empecé a dedicarme a lo que me hacía vibrar, el coaching. Comencé a escribir un blog con una amiga. Estuvimos todo un día para encontrar un buen nombre. Por supuesto, no lo encontramos. Y después de decir nombres y nombres, acordamos llamarlo “Through your dreams”. Creo que fue por puro cansancio, y por esa creencia muy española de que en inglés todo suena mejor. 

He de confesar que no sabía ni pronunciar bien el nombre de mi blog. Y que además no tenía sentido tener un blog con título en inglés cuando escribíamos en español. Pero hay veces que lo importante es andar, andar en firme y con alegría por esas baldosas verdes. Aprendí a pronunciar “through your dreams” (creo), y sobretodo a hacerle honor a ese nombre. Porque transité por mis sueños escribiendo sobre lo que me gustaba. 

Por las mañanas trabajaba como loca siete horas seguidas, por supuesto con una carga de trabajo como si tuviera jornada completa. Y comencé (en mis tardes) un estudio de investigación, un trabajo fin de especialista universitario en coaching profesional sobre coaching y sueño que me dio la oportunidad de unir mis tres mundos: investigación (continuando con la de mi tesina en ciencias biológicas en la que estudié precisamente el metabolismo de la melatonina: la hormona inductora del sueño), ensayos clínicos (redactando un protocolo para pacientes con insomnio que recibían, en lugar de un fármaco, un proceso de coaching), y coaching

Me documenté sobre el insomnio (para entender su biología) y diseñé sesiones de coaching para acompañar al coachee a combatir los problemas de sueño, y aprender a descansar mejor. Realicé la parte práctica de este estudio en la unidad del sueño del Hospital de la Princesa. El proyecto, enmarcado dentro de las líneas de investigación prioritarias del Hospital, fue aprobado por su Comité Ético de Investigación Clínica. Sin duda lo que más me llenó de ese proyecto fue la experiencia de acompañar a personas (maravillosas) hacia la meta que ellos mismos se pusieron para descansar mejor. 

Y además de dedicar tiempo y ganas a este estudio, empecé en mis tardes a escuchar conferencias y conferencias de personas que me inspiraban. Y leí, leí mucho con mucho gusto. Y me inspiré, y dejé mi trabajo estable en septiembre de 2015, en plena crisis en España. Me hice autónoma para trabajar de lo mismo (ensayos clínicos) compaginando con el coaching que todavía no me aportaba sustento económico.

Me uní a la Comisión de Coaching de Salud de ICF España. Allí conocí a María Becerril, con la que hoy comparto este increíble proyecto de www.coachingdesalud.comEn noviembre de 2017 dejé los ensayos clínicos para vivir solo del coaching. Y este 2019 es mi segundo año caminando plenamente  through my dreams. Mañana imparto la última sesión presencial del médico-coach que nos ha contratado una multinacional de la industria farmacéutica.

Voy a ser franca, a veces este camino verde me da miedo porque no tengo certeza de cuál será el siguiente pasoPero gracias al miedo expandimos nuestra zona de confort, nuestro radio y ámbito de acción, revelándose posibilidades que antes no existían. 

Y en todo este verde, aún recuerdo la presentación que hice del trabajo de investigación sobre coaching y sueño. La primera diapositiva era “presentación de los autores”, y yo puse esta ilustración de Slawek Gruca, de una mujer con un vestido largo que se abría por detrás como un río, un río lleno de vida, donde un señor ponía a navegar un barco de papel.

Ilustracion “Little Dream” de Slawek Gruca.

A esa diapositiva la titulé “caminar para ver mas allá de lo aparente”, porque en ese momento lo vi claro: yo anduve y anduve, y después de tanto desvío llegó un momento en el que pensé que me había perdido, y fue entonces cuando descubrí (actuando en mi área de influencia) que podía juntar mis tres mundos. Me di cuenta que uno va andando, y la vida silenciosa teje un manto precioso que ni sabemos cuánta vida tiene. Por el que pondrá a navegar barcos, nuevos proyectos. Mi don de la desorientación me ha enseñado el sentido de “perderme para encontrarme”, de “*caminar para ver más allá de lo aparente”, *caminar sin certezas pero con pasiones. Porque realmente nunca nos perdemos, porque la vida siempre nos sostiene.  

Y tú, ¿qué don extraordinario (o extraordinariamente absurdo) tienes? ¿Cómo sería honrar en tu vida ese don? ¿ Por qué camino te llevaría?

Fotografía de Loamador, “Valle Sagrado, Moray – Perú (Noviembre 2015)”

¿Quieres comenzar a caminar sin certezas pero con pasiones? ¿Quieres expandir tu zona de confort, tu radio y ámbito de acción? ¿Quieres descubrir cómo comienzan a revelarse posibilidades que antes no existían? ¿Quieres acompañar a otros a hacerlo? ¡Comenzamos el 06 de mayo la sexta edición del Curso Experto en Coaching de Salud! Vénte y descubre cómo escuchando al propio cuerpo y a las emociones conectamos con nosotros mismos y nuestro sentido de vida.  Irás integrando de forma profunda todas las competencias y herramientas del Coach de Salud para acompañar a tus clientes (y a ti mismo) a vivir con plenitud.

Laura Ortiz Amador
Coach ACC certificada por ICF (International Coach Federation) Coach Profesional Certificada por Lider-Haz-Go! Experto Universitario en Coaching Profesional por UEMC (Universidad Europea Miguel de Cervantes), especialización en Coaching de salud. Bióloga (UCM). Profesional autónomo de la Industria Farmacéutica en Investigación Clínica. Coach de salud en Salutis Healthcare.

Nos interesa tu opinión. ¡Deja un comentario!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descubre el Coaching de Salud!

¡Suscríbete a nuestras últimas noticias!

Si quieres estar al día en el cuidado de la salud con nuestras últimas noticias sólo tienes que enviarnos tu correo