Transformar la enfermedad en una oportunidad

En una entrevista realizada para cuerpomente.com, la Dra. Jaci Molins Roca se convierte en la voz de todos los que buscamos un cambio de paradigma en salud. Apoyada en su experiencia (más treinta años en contacto con pacientes), cuenta cómo descubrió la importancia de construir una relación empática para que la intervención médica fuera más efectiva.

Jaci Molins Roca es médico, coach de salud, psicoterapeuta y directora posgrado Coaching URV y profesora en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y autora de 5 libros sobre Coaching y Salud.

Ejerciendo como enfermera primero, y como médico después, observó la discordancia entre lo aprendido en la universidad y lo que sucedía en su práctica diaria: la medicina ofrece un tratamiento para todas las personas con el mismo diagnóstico pero no todos los pacientes reaccionan del mismo modo ante esa enfermedad. Descubrió que “no es lo mismo tener una enfermedad que estar o sentirse enfermo”, lo que la llevó a profundizar en la mente humana a través de la psicoterapia.

Saber y hacer más

A pesar de esta completa formación, algo la llevó a formarse como coach. Probablemente haya sido la distancia que se genera entre el profesional experto y un paciente, ese vacío de empatía que deja al paciente en soledad y con una lista de responsabilidades abrumadora ante su diagnóstico. “Establecer un clima de confianza es básico para promover mejoras”, porque “comprender el mundo particular de cada paciente nos sirve para descubrir una puerta por donde acceder para poder ayudarle a ser más consciente, responsabilizarse y tomar el compromiso de realizar las acciones que le permitan conseguir sus objetivos.”

El coaching aporta las herramientas de comunicación que posibilitan la construcción de un vínculo de confianza.

Cada paciente tiene una historia y una realidad distinta, ciertas fortalezas y debilidades, un ritmo particular, un entorno que colabora más o menos, deseos personales, etc. 

Coaching ante el diagnóstico

Cada paciente reacciona de una forma diferente ante el diagnóstico, ante la sintomatología e incluso en la relación con el médico. La enfermedad puede ser tomada como un castigo o como una oportunidad para mejorar la calidad de vida pero en cualquiera de los dos casos (y en todos los grises), el coaching de salud acompaña el proceso conduciendo hacia la toma de pequeñas decisiones que, en su conjunto y a lo largo del tiempo, mejoran el estado general de salud y bienestar en el paciente. 

Ahora bien, cuando abordamos el Coaching de Salud en pacientes con enfermedades graves, crónicas, o simplemente muy dolorosas, conducirlos hacia una visualización positiva puede ser más difícil. “En estos casos, antes de ver la parte positiva, hay que elaborar el duelo; cuanto más grave es, más tiempo se requiere para ello (…)”.

Existen diversas técnicas para acompañar un duelo, dinámicas que estimulan el registro y la expresión,  meditaciones, reflexiones que invitan al cambio de perspectiva, etc., pero la empatía y la escucha atenta y activa son la clave. “Esas son dos de las cualidades principales que debe tener un buen coach y por sí solas ya son terapéuticas. He tenido pacientes que me han dado las gracias solo por escucharles, sin que prácticamente yo hubiera intervenido.”

El Coaching de Salud capacita para mirar la salud de manera integral considerando a la persona como la experta en su propia vida. El coach construye el puente entre una situación actual y la situación deseada de salud: facilita el descubrimiento sobre cómo el comportamiento actual (costumbres de alimentación, ocupaciones, emociones, hábitos, etc.) afecta en la salud y estimula la reflexión y la creatividad para ampliar las perspectivas de actuación que podrán dar acceso a mejores resultados. De este modo, el paciente pasa de ser un mero receptor de información a involucrarse en su propio autocuidado a través de motivaciones intrínsecas. 

En un proceso de Coaching de Salud el paciente puede descubrir en la enfermedad una oportunidad para ser más feliz, una motivación para mejorar considerablemente su calidad de vida. 

“Los seres humanos podemos aprender de las dificultades. Una enfermedad puede confrontar a una persona con su realidad y hacerla consciente de situaciones en las que antes no reparaba. La enfermedad puede hacerle sentir la necesidad de un cambio que mejore su vida. Por ejemplo, un hombre de negocios sufre un ataque cardíaco y a partir de ese momento cambian sus prioridades y su estilo de vida.”

Existen numerosos ensayos clínicos donde se ha demostrado la efectividad del acompañamiento con coaching en salud en comparación con el vínculo tradicional entre experto y paciente, y de educación dada al paciente. Jaci Mollins es un ejemplo vivo avalado por treinta años de experiencia y quienes formamos parte de esta comunidad de Coaches de Salud, con más o menos años de trayectoria, también lo somos. 

Deseamos fervientemente ser cada vez más para apoyar este cambio de paradigma que empodera desde la calidez y apoya con eficacia los difíciles procesos de la enfermedad.

¿Quieres ser parte? 

(Abrimos cursos de formación en coaching de salud acreditados dos veces al año. Escríbenos a: info@coachingdesalud.com para saber más o consulta nuestra web)

Marina Wein

Coach de Salud y Bienestar

Escuela de Coaching de Salud, Salutis Healthcare

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