El método CRECE

El cambio es inevitable. El cambio es vida, es ciclo, y como parte del ecosistema que somos, somos parte de ese proceso de cambio. Podemos verlo como algo indeseado o injusto, o podemos verlo como parte del proceso, como una evolución. Da igual cómo elijamos verlo, porque el cambio va a seguir su curso.

¿Por qué no entonces enfocar el cambio como un momento de aprendizaje y crecimiento? Puesto que incluso en los más complicados, siempre hay cosas que aprender si estamos atentos a la lección. Podemos abrir los ojos y cambiar la manera en la que miramos la situación, cambiar el foco de lo complicado, injusto o imposible, a lo que puedo aprender, lo que me va a beneficiar o lo que sí puedo hacer. Ayudar a afrontar la situación con una energía diferente y con más capacidad de acción.

Es en esta situación de cambio donde las personas solemos necesitar una ayuda, una mano que nos apoye para transitar este proceso que a veces por uno mismo resulta difícil.

Muchas veces estos cambios están relacionados con temas de salud, bien para gestionar un diagnóstico, como para gestionar deseos de mejora del bienestar. En este proceso un Coach de Salud puede ser esa mano que acompañe a transitar esos cambios y a poder cambiar la mentalidad para afrontarlos. Con esta idea, en la Escuela de Coaching de Salud trabajamos con el método CRECE. 

¿Dónde nace el método CRECE?

Un proceso de coaching se basa en el Modelo GROW, compuesto de una serie de fases que según sus siglas en inglés corresponden a: G por el objetivo, R por la realidad, O por las opciones y W por el compromiso. Basándose en esta idea (GROW significa Crecer) y en el entendimiento del cambio como crecimiento, nace este concepto de método CRECE, ofreciendo una versión en español con las etapas divididas en: C por la conciencia, R por la realidad, E por la exploración, C por la creatividad y E por la evolución.

¿En qué consiste el método CRECE?

Todos queremos tener la mejor salud posible y sabemos que para ello es necesario llevar a cabo una serie de hábitos en nuestro día a día que nos ayuden a conseguirlo. Pero también es verdad que aunque lo sepamos no siempre nos resulta sencillo ponerlo en práctica. Nos enfrentamos constantemente a deseos de mejora de salud o a los propios desafíos de la edad, el entorno, las ocupaciones, etc. Muchos de nosotros nos pasamos largo tiempo atrapados en el cambio o bien intentando negarlo o sin saber por dónde empezar. Cuando nos encontramos en esta situación, adoptar una mentalidad distinta que nos haga salir de la visión habitual, nos puede ayudar a salir del bloqueo. Para ello vamos a ver cómo poder transitar por las diferentes etapas del cambio con el método CRECE.

C- Conciencia

Antes de realizar cualquier acción, el paso fundamental es tomar conciencia de lo que deseamos conseguir y de cómo estamos situados en estos momentos con respecto a los objetivos. En la mayoría de las ocasiones tenemos objetivos para los cuales automáticamente nos colocamos en la carrera para alcanzarlos, sin ni siquiera haber analizado qué es lo que realmente queremos conseguir y para qué queremos conseguirlo. No es lo mismo llegar a la meta solamente porque es lo que hacen los demás o lo que me han dicho que haga, que llegar a la meta porque sé que allí dejaré de tomar mis medicamentos o porque podré levantarme sin molestias.

Debemos ser específicos y concretos a la hora de establecer los objetivos de salud y bienestar con conciencia clara de lo que queremos y para qué lo queremos. Podemos tener muchos objetivos pero es muy probable que algunos no sean realistas, y por lo tanto nos hagan vivir en una eterna sensación de frustración por “no ser capaces” de conseguirlo.

R- Realidad

Cuando nos proponemos objetivos sin tener en cuenta lo que eso conlleva a la hora de modificar nuestros hábitos diarios, estaremos viviendo en constante frustración por no conseguirlo o no ser capaces de mantener el cambio. 

Antes de comenzar a tomar acciones que nos pueden abrumar, es necesario dedicar un tiempo a contemplar dónde está nuestra realidad con respecto al objetivo. Esta es una etapa importante a la que debemos dedicar tiempo y atención, y sobre todo adquiriendo un rol de buen observador, que toma nota de lo que ve sin juicio, para aprender sobre lo que sucede y así poder tomar las decisiones adecuadas para la evolución. Para llegar a la meta, hay que tomar conciencia de lo que va a implicar ese cambio en nuestra vida según la situación en la que nos encontramos, de los pasos que componen el camino y de los que son o no factibles para cada uno.

E- Experimentar

Una vez nuestra parte racional ha podido observar la situación y decidir conscientemente los pasos que se quieren y pueden dar, pasamos a dar el salto a la acción. Aprendemos haciendo y observando el resultado. En nuestra mente las cosas pueden ser diferentes a como son en la realidad. Pensar y analizar lo que tenemos que hacer y todas las variables implicadas en el camino, es una parte fundamental del cambio, pero sin acción no hay resultado. Es el momento de pasar de pensar a hacer y descubrir si es algo que nos encaja, si podemos ajustarlo o si directamente hay que cambiarlo. Nos expondremos y saldremos de la zona de confort para alcanzar la zona de aprendizaje.

C- Creatividad 

En estos momentos de experimentación y aprendizaje tenemos que estar dispuestos a abrir la mente para encontrar más soluciones, porque puede que sea algo completamente nuevo o porque lo que hayamos intentado no funcione. Solemos tener una visión bastante cerrada y fija en las cosas que ya conocemos. Para perder peso esta dieta, para hacer ejercicio hay que ir al gimnasio… Pero no existe una única solución para todo y para todos. Por suerte existen muchas opciones para conseguir lo que nos propongamos si nos damos el espacio para descubrirlo. Probar una opción y que no nos sirva no significa que ya no lo intentemos más y nos quedemos donde estamos. Eso ya se acabó, ya lo hemos probado y no ha dado resultado. Debemos ponernos en modo creativo y buscar otras posibles formas que existen para alcanzar el resultado deseado. Ya lo dice la frase: “Todos los caminos llevan a Roma”. Está en ti descubrir el tuyo.

E- Evolucionar

Cuando disponemos de opciones, podemos ir experimentando en la realidad, nuestra realidad, cómo son para nosotros, cómo se sienten y encajan en nuestra vida. Y ahí sabremos si las mantenemos o si necesitamos una nueva opción. Es todo un proceso de “ensayo-error”, de aprendizaje y conocimiento de uno mismo, de lo que nos motiva, lo que nos cuesta, lo que nos gusta… No están bien o mal, o son mejores o peores, son las que nos valen a cada uno y eso es lo que importa. Porque estamos cambiando nuestro estilo de vida, esos hábitos que han sido parte de nuestro día a día hasta hoy, y para que éstos nuevos hábitos se queden, tenemos que encontrar lo que funciona y encaja en cada realidad personal. De esta manera, los nuevos hábitos se irán incorporando en el día a día y nos ayudarán a llegar a los deseados objetivos de salud y podremos ser capaces de mantener esos cambios en el tiempo como etapa final de la evolución.

El cambio es una constante en nuestras vidas y tenemos la oportunidad de abordarlo con otra mirada, con otra energía. Tanto los cambios que nos tocan sin haberlos pedido, como los que nos tocan porque tenemos deseos y metas que cumplir, son siempre oportunidades de aprendizaje y evolución. Si lo que has intentado hasta ahora te ha funcionado, ¡enhorabuena!, sigue con ello, pero si aún te cuesta gestionar cambios en tu vida para mejorar tu salud, puedes probar con el método CRECE para crear y diseñar tu propio estilo de vida saludable.

Y recuerda, no tienes por qué hacerlo por tu cuenta, busca un Coach de Salud que te acompañe a conseguirlo.

Paula Calderón

Nutricionista y Coach de Salud

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