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La mayoría de las personas ignora algo esencial: tu salud no es un accidente, es el reflejo de tus hábitos diarios.

Sí, cada elección, desde lo que comemos hasta cómo manejamos los contratiempos, deja una marca en nuestro bienestar. Y lo más sorprendente es que muchos seguimos haciendo lo mismo, esperando resultados distintos.

Te invito a detenerte hoy un momento y preguntarte:

  • ¿En qué lugar está el cuidado personal en mi lista de prioridades?
  • ¿Qué tres hábitos se que sabotean mi salud, pero sigo practicándolos?
  • ¿Estoy listo para dejar de postergar mi bienestar y actuar?

Si eres honesto contigo mismo, estas preguntas no son ligeras y pueden marcar un antes y un después en tu vida.

Olvida las frases motivacionales.

Transformar un hábito requiere acción consciente, estrategia y práctica. No basta con leer o escuchar; necesitas experimentar, fallar, corregir y repetir. Es como aprender un instrumento: la teoría solo sirve de poco si no tocas la primera nota.

Un Coach de Salud profesional puede acelerar este proceso. Te ayuda a identificar patrones invisibles, desbloquear resistencias internas y reemplazar hábitos que te limitan por otros que te empoderan.

Ya sea controlar el estrés, mejorar tu alimentación o liberarte de adicciones, un buen acompañamiento que vaya a la ráiz del problema, transforma la intención en resultados sostenibles.

Hoy te propongo empezar por estructurar la acción que te llevará a esos resultados que anhelas con estos cuatro pasos:

  1. Observa: Detecta tus hábitos actuales, los positivos y los negativos.
  2. Evalúa: Analiza los beneficios reales y las pérdidas de salud y energía con cada uno de ellos.
  3. Elige uno: Decide un hábito que te preocupe para reemplazarlo hoy mismo.
  4. Actúa con estrategia: Apóyate en herramientas de coaching, de PNL y de planificación para transformar tu comportamiento de manera duradera.

Recuerda que tu salud no espera, y tu vida tampoco.

Cada pequeño cambio cuenta, y cada acción consciente que tomas hoy se traduce en más energía, claridad y bienestar para mañana.

Y no se trata de hacer todo perfecto. Se trata de hacer lo que importa, con constancia y enfoque, hasta que se convierta en tu nueva forma de vivir.

Si no empiezas hoy, ¿cuándo?

Tu próximo paso hacia una vida más saludable depende únicamente de la decisión que tomes en este instante.

  • Taller de hábitos para que vivas esta teoría en la práctica, aquí.

  • Más información de la próxima certificación en Coaching de Salud, aquí.

Creciendo y salud!

Maria Becerril,

Coach de Salud certificada, PCC. Psicóloga Clínica.

Directora de la Escuela de Coaching, SALUTIS HEALTHCARE

El panorama de la salud mundial está en un punto de inflexión. En Estados Unidos, el Coaching de salud se ha consolidado como un mercado de servicios en rápido crecimiento, valorado en miles de millones de dólares (Marketdata, 2024), y su influencia está penetrando con fuerza en Europa.

¿Por qué?

Porque esta profesión no es una moda pasajera, es la respuesta a una necesidad urgente que está redefiniendo el futuro del bienestar.

Estamos inmersos en una era de estrés crónico, burnout y depresión. A pesar de tener acceso a más información que nunca, las personas sienten que lo que hacen no es suficiente. Saben qué deberían hacer para mejorar su salud, pero les resulta casi imposible mantener los cambios a largo plazo.


Y aquí está la clave: somos seres de hábitos.

El 95% de nuestras acciones cotidianas son comportamientos inconscientes, respuestas automáticas a estímulos externos. Esta inercia es la que explica por qué, a pesar de nuestra voluntad, el 95% de las personas que pierden peso lo recuperan. Es la misma razón por la que, incluso después de un evento de salud grave como un infarto, solo 1 de cada 7 pacientes logra cambiar sus hábitos de ejercicio o alimentación de forma duradera.

El mercado nos bombardea con soluciones rápidas y remediativas, pero ignora la raíz del problema: la falta de soporte y seguimiento. La información por sí misma no genera acción. Los profesionales de la salud, a menudo saturados de trabajo y con una formación centrada en la enfermedad, no tienen el tiempo ni las herramientas para ofrecer el acompañamiento que se necesita para transformar estos hábitos.


Aquí es donde el Coaching de Salud se convierte en el eslabón perdido. No se trata de dar más información, sino de crear el espacio y la estructura para que las personas puedan, con apoyo y personalización, reescribir su historia de bienestar.

En Estados Unidos, el valor de esta profesión ya está reconocido al más alto nivel. Desde 2024, Medicare ha comenzado a permitir la facturación de servicios de coaching de salud, validando esta disciplina como una parte integral del cuidado médico. El hecho de que el gobierno de EE. UU. reconozca y pague por estos servicios es una señal clara de que el coaching no es medicina «alternativa», sino una herramienta esencial para el bienestar y la prevención.

El Health coaching es el socio estratégico que ayuda a las personas a navegar por el mar de datos, a definir objetivos realistas y a construir hábitos sostenibles que transformen de manera profunda y duradera su calidad de vida.

No se trata de decir a las personas qué hacer, sino de empoderarlas para que hagan lo que realmente saben que necesitan para vivir una vida más sana y feliz.


Si tienes formación en el ámbito de la salud, o una profunda vocación de servicio, y sientes que tu impacto podría ir más allá del diagnóstico y el tratamiento, ¿estás listo para convertirte en el agente de cambio para ayudar a las personas a pasar del conocimiento a la acción?

Más información de la próxima certificación en Coaching de Salud, aquí.

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Escuela de Coaching, SALUTIS HEALTHCARE

Referencias bibliográficas.

CMS (Centers for Medicare & Medicaid Services). (2023). Medicare Program; CY 2024 Payment Policies under the Physician Fee Schedule and Other Changes to Part B Payment and Coverage Provisions. Medicare Final Rule, CMS-1784-F. (Referencia que valida la inclusión de códigos CPT para servicios de coaching o patient navigation en 2024).

Kraschnewski, J. L., Boan, J., Cudjoe, J., Gabler, N. P., Hwang, I., & Still, C. D. (2010). Long-term weight loss maintenance: a review of the literature. The American Journal of Medicine, 123(10), 876-881. (Apoya la dificultad de mantener el peso perdido a largo plazo).

Lahey, P., Hayes, J., & Lahey, T. (2012). Addressing the nonadherence to lifestyle recommendations in the post-myocardial infarction patient. Cardiology Research and Practice, 2012. (Referencia que apoya la baja adherencia a los cambios de estilo de vida tras eventos cardíacos).

*Foto de Yaroslav Shuraev

Deja que te explique por qué:

Lo que separa una persona saludable de una que vive en una angustia emocional permanente, por ej., una intranquilidad económica, una indecisión, etc. es la actitud con la que vive y afronta sus circunstancias.

La actitud que puedes tener es similar a la hoja de un cuchillo. De la misma manera que con la carne le quitas los tóxico y te quedas con la carne llena de sabor y nutrientes, puedes separar los hábitos que están perjudicando tu vida y cambiarlos a tu favor.


Pero es probable que si estás acostumbrado a mirar a través del cristal del miedo, estés detectando siempre peligros que te frenarán a cambiar. Con cada retroceso en tu vida, tu autoestima irá disminuyendo sutilmente hasta el punto que cualquier cosa inesperada en tu vida pueda parecer “otra desgracia”.

Al contrario, también puedes escoger enfrentar e interpretar los síntomas que te están afectando o ver los problemas como una oportunidad para avanzar más rápidamente hacia lo que necesitas.

Si por ejemplo tienes problemas económicos, puedes quejarte y buscar toda clase de argumentos para explicar que es culpa de la crisis, de tu pareja, de tu edad, etc. y por el contrario, poner los medios y entrar en acción, pudiendo encontrar las soluciones que necesitas para empezar a mejorar.

Al final, tu actitud es la que determina si te vas a dejar llevar por el miedo o vas ponerte en movimiento.

Puede que hoy estés temeroso acerca de tu capacidad emocional, tu entorno familiar, tus  problemas de salud, etc. pero estoy segura de que has pasado por situaciones difíciles en el pasado. Probablemente, y quizá ya has pasado por una crisis que también parecía permanente y la superaste.

Hoy día existen muchas de vías de información, de contactos, de redes de todo tipo, etc. Podemos tener acceso a diversas maneras para solucionar los problemas y todas estas oportunidades son puertas que no existían hace pocos años.

Estamos pasando por una era de oportunidades nunca vistas, pero  hay que decidirse a utilizarlas.

Tu actitud (activa o pasiva), cómo utilizar los medios a tu alcance es decisión tuya. Puedes salir adelante o quedarte rezagado.

Como escoges lidiar con tu situación actual, como tomas las riendas de tu salud, puede ser el elemento esencial que necesites enfocar en este momento. Pero si dejas que el miedo te invada, solo verás la parte negativa y acrecentarás problemas futuros. Si tomas otra actitud y tu parte de responsabilidad en lo que te sucede en la vida, vas a activar y provocar resultados diferentes.

La mayoría de la gente tiende a ser pasivo cuando se enfrenta a sus problemas vitales, emocionales, de salud, etc.  y termina por sufrir síntomas físicos (somatizar sus problemas).

A veces esperamos permanentemente a algo o alguien que nos diga lo que tenemos que hacer. Todas nuestras acciones están basadas en lo conocido o en lo seguro. Pocas veces nos decidimos a cambiar, a probar algo nuevo. Así, no conocemos ni la victoria ni la derrota, pero tampoco somos felices.

Por experiencia, creo que muchas dificultades pueden ser solucionadas de forma que las superes utilizando recursos que demuestran ser eficaces, como lo es el coaching, y generar, además, la actitud correcta…

Pero para ello es necesario invertir!

Mucha gente pone impedimentos y da razones para no actuar, aplazar, gastar, etc. pero el hecho de tener razones no les ayudará a cambiar.

Te invito a mirar tu vida y pensar cuáles son los motivos que hacen que mantengas hoy hábitos poco saludables que te impiden conseguir tus metas, y cual es el precio que pagas por ellos.

Te invito a preguntarte o a preguntar a los que acompañas:

  • Si pudieras desterrar un hábito que ya no te sirve … ¿cuál sería?
  • ¿Cuándo fue la última vez que sentiste alineación entre tu mente, tu emoción y tus objetivos?
  • ¿Con qué pensamientos recurrentes te ves en conflicto cada día?

Si te encuentras en un círculo vicioso sintiéndote permanentemente mal, es hora de que le pongas un fin a esta actitud.

No te está dejando avanzar emocionalmente ni vitalmente, y está perjudicando tu salud.

¿A qué esperas? 😉

PD: En diciembre celebramos el Taller: «Cambio de hábitos para la Salud: 8 pilares para una salud Integral». Si estás interesado solicita información y comienza a activar recursos de salud en ti y en los demás. Es aquí.


María Becerril, Coach de Salud, PCC ICF.

Escuela de Coaching de Salud, SALUTIS HEALTHCARE



Una de las bases más potentes que trabajamos en Coaching de Salud es la Programación Neurolingüística (PNL). Esta herramienta nos permite comprender cómo los pensamientos no sólo se quedan en la mente, sino que tienen un impacto directo en nuestro cuerpo, nuestras emociones y, en consecuencia en nuestro bienestar general.

Lo que pensamos influye en cómo nos sentimos, en cómo actuamos y hasta en cómo funciona nuestro sistema nervioso. La PNL nos enseña que cada pensamiento es una forma de lenguaje interno, y ese lenguaje puede activar estados emocionales, generar tensión muscular o incluso modificar nuestra postura corporal.

Por eso, hoy te propongo hacer una pausa y revisar algunas de las reglas de la mente según la PNL, para que puedas reconocer cuántas de ellas ya has experimentado en tu vida… y cómo podrían estar moldeando tu realidad sin que lo notes:

📌 La primera ley es que «Todo pensamiento o idea tiene una reacción física»
Nuestros pensamientos no se quedan en la mente, se traducen en nuestra fisiología. La manera en la que nos movemos, gesticulamos, respiramos o nos posicionamos está directamente influenciada por nuestro diálogo interno.

Así, una idea positiva puede aligerar la postura y la respiración, mientras que un pensamiento negativo puede tensarnos o incluso generarnos una enfermedad con el tiempo.

📌 La segunda dice así: «Lo que se espera tiende a hacerse realidad»

La mente inconsciente no distingue entre realidad y ficción. Si repetimos internamente ciertas imágenes o pensamientos, estamos entrenando a nuestro sistema para llevarlos a cabo. De ahí la importancia de instalar ideas potenciadoras, en lugar de creencias limitantes.

📌 La tercera es que «La imaginación es más poderosa que el conocimiento»

Sí, el conocimiento es valioso, pero cuando se trata de influir en nuestra mente inconsciente (y también en la de otros), la imaginación y las emociones tienen mayor poder. Usar visualizaciones y metáforas permite que las nuevas ideas se integren de forma más rápida y eficaz. En Coaching con PNL, utilizamos técnicas específicas para reprogramar imágenes mentales que nos bloquean y sustituirlas por otras más constructivas.

📌La cuarta regla dice que «La mente no puede sostener ideas contradictorias sin generar tensión»

Si hay conflicto entre lo que sentimos, pensamos o creemos, nuestro sistema se estresa. La claridad mental es esencial para disminuir el ruido interno y evitar síntomas físicos generados por el conflicto mental prolongado.

📌 La quinta regla dice que «Una idea, una vez aceptada por el inconsciente, permanece hasta que es reemplazada por otra»

Así se forman nuestros hábitos, nuestras respuestas automáticas y nuestras creencias más profundas. ¿La buena noticia? Toda idea limitante puede ser transformada. Pero la mente no deja “espacios vacíos”: hay que instalar conscientemente nuevas ideas que ocupen su lugar.

📌 La sexta regla dice que «Las emociones sostenidas generan reacciones físicas reales»

Un síntoma emocional, si se mantiene en el tiempo, puede convertirse en un problema físico. Por eso en nuestra formación apostamos porque los pequeños cambios de actitud pueden generar grandes transformaciones en nuestro estado de salud y bienestar.

📌 La séptima regla dice que «Cada cambio que se pone en práctica reduce la resistencia a futuros cambios»

La flexibilidad es una habilidad entrenable. Cuanto más practicamos cambiar (aunque sean pequeñas cosas), más abiertos estamos a nuevas posibilidades. Y eso nos convierte en personas resilientes y adaptables.

📌 La octava regla dice «La mente inconsciente no responde bien al esfuerzo forzado»

La relación con el inconsciente es más efectiva cuando se basa en la confianza, la calma y la repetición, no en la presión o el esfuerzo excesivo.

Cuanto más suaves seamos en el proceso, más receptiva será nuestra mente profunda.

Es como cuando intentas recordar por ejemplo el nombre de un actor. Haces un esfuerzo enorme, te frustras, lo intentas una y otra vez… y nada. Pero unas horas después, cuando ya te has relajado o estás haciendo otra cosa… el nombre aparece solo en tu mente!

Esto ocurre porque el esfuerzo consciente bloquea el acceso a ciertos recursos del inconsciente. En cambio, cuando soltamos el control y confiamos, el inconsciente trabaja en segundo plano y nos da la respuesta sin presión.

En Coaching de salud trabajamos con herramientas prácticas y enfocadas al cambio de hábitos duradero. La transformación comienza al comprender cómo funciona nuestra mente y utilizar ese conocimiento a nuestro favor.
¿Qué pensamientos observas hoy en tu mente? ¿Están construyendo el bienestar que deseas?


María Becerril, Health Coach
Escuela de Coaching en Salud, SALUTIS HEALTHCARE

*Estos principios forman parte de los fundamentos prácticos publicados y corrientes de Programación Neurolingüística sintetizados a lo largo de décadas por diversos autores como Richard Bandler, John Grinder, Robert Dilts y Joseph O’Connor.


 PD:  Inicia tu formación con éstas y otras competencias del Coach para la Salud, aquí!. 


En el terreno de las relaciones, tanto personales como profesionales, muchas veces actuamos sin darnos cuenta desde automatismos emocionales que nos empujan a ocupar ciertos papeles. Uno de los más comunes —y también más agotadores— es el de Salvador❤️‍🩹

A primera vista, parecería algo noble: ayudar al otro, “estar para lo que necesite”, sostener cuando se cae.

Pero cuando ese impulso se vuelve constante, unilateral o necesario para sentirnos valiosos, deja de ser ayuda y se convierte en una trampa.

🔻 La trampa del Salvador, como lo describe Stephen Karpman en su Triángulo Dramático, alimenta dinámicas de dependencia, frustración y desgaste emocional.

¿Cómo saber si estás atrapado en ese rol?

➡️ Te sientes imprescindible para que el otro esté bien.
➡️ Asumes problemas que no te corresponden.
➡️ Te frustra que el otro no cambie a pesar de todo lo que haces por él.
➡️ Te cuesta poner límites sin sentir culpa.

Durante nuestras formaciones conocemos a personas que se dedican o quieren mejorar en la ayuda a personas en diferentes áreas de su salud. El acuerdo con el que llegan a ellos puede ser explícito —»yo te ayudo a cambio de …»— o implícito: «te ofrezco mis servicios y tú me pagas por acompañarte en tu proceso de cambio».

En esencia, se trata de una relación adulta donde ambas partes asumen responsabilidades y participan activamente en la resolución del problema.

Pero no es raro que algunos usuarios adopten el rol de Víctima, esperando que el profesional se convierta en su Salvador, con mensajes directos o indirectos del tipo: “yo no puedo, resuélvelo tú por mí”.

Todo ello nos hace vivir en situaciones de desgaste e ineficiencia de nuestra vida o trabajo: 

¿Cómo puedes evitar caer en el rol de Salvador?

En 1990, Acey Choy propuso una alternativa a este papel, describiendo una forma de ayudar sin asumir la responsabilidad que corresponde al otro, ya sea desde un rol profesional o desde una relación cercana como amigo o familiar.

La persona que ayuda desde esta perspectiva…

✅ Escucha sin intervenir antes de tiempo.
✅ Se interesa por los demás pero confía en su capacidad para afrontar sus conflictos.
✅ No antepone sistemáticamente las necesidades ajenas a las propias y se cuida a sí mismo.
✅ No se siente culpable por decir “no”. Si elige ayudar, lo hace de manera equilibrada, sin sobrepasar sus límites.
✅ No necesita que el otro mejore para sentirse útil o suficiente.

La herramienta más valiosa para mantenerse fuera del rol de Salvador es conocer la escucha empática. Esto implica estar presente para el otro sin juzgar, aconsejar ni interpretar a menos que expresamente se nos solicite.

A veces ayudar puede ser tan simple como hacer preguntas que den claridad o que abran nuevas posibilidades de solución que no había pensado.

Otras veces, el hecho de poder expresar emociones en un espacio de aceptación y neutralidad es suficiente para aliviar el malestar y recuperar el equilibrio en una persona.

Hay otros dos roles igualmente tóxicos que nos mantienen en un círculo vicioso de dolor y cupla.

En la Formación en Coaching de Salud que comienza en octubre, tendrás la oportunidad de profundizar en el desarrollo de la escucha empática, así como en el uso de preguntas poderosas que te permitirán comprender con mayor profundidad las circunstancias y vivencias de tus clientes, sin asumir ni cargar con sus procesos internos.


María Becerril, Coach de Salud, PCC ICF – Psicología del Coaching.
Escuela de Coaching en Salud, SALUTIS HEALTHCARE


 PD:  Descubre las habilidades del Coach para la Salud,aquí!. 

¿Qué cualidades definen a una persona empática? ¿Ser empático es siempre bueno? ¿Cómo podemos generar empatía con los demás sin dejarnos contagiar por sus emociones?

Desde el coaching se proponen algunas cualidades:

En primer lugar la autenticidad, que se trata de presentarse al otro desde nuestra mejor versión y puede resultarnos bastante natural, sobre todo si nos encontramos en una etapa avanzada de nuestra vida en la que nos sentimos con las competencias y la experiencia suficientes.

En segundo lugar estaría la calidez, que probablemente si estás leyendo este post también sea una fortaleza tuya.

Helen Reiss, profesora de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, describe tres tipos de empatía que es bueno diferenciar en las relaciones de ayuda: la empatía cognitiva, la emocional y la compasiva.

  • Un ejemplo podría ser: “Entiendo que estás frustrado porque no se cumplió tu expectativa”.

La empatía emocional ocurre cuando sentimos lo que el otro siente. Imaginamos la experiencia interna de la otra persona a partir de nuestras vivencias. Experimentamos una resonancia emocional auténtica y puede orientarnos sobre lo que el otro podría estar sintiendo, pero también puede ser una trampa si terminamos viendo la situación desde nuestra perspectiva en lugar de la suya.

  • Un ejemplo sería sentir preocupación y tristeza cuando un paciente/cliente expresa preocupación y tristeza.

La empatía compasiva es la capacidad de no solo entender y sentir, sino también responder con cuidado y acción para aliviar el sufrimiento de otro. Es la empatía que nos impulsa a responder a los sentimientos de los demás y a preocuparnos por su bienestar. Sin embargo, también puede llevar al agotamiento cuando asumimos la responsabilidad por las decisiones de otro, la llamada «fatiga por empatía».

  • Un ejemplo sería acompañar a un paciente que llora ofreciéndole presencia, palabras de consuelo o ayuda práctica: «Veo que estás muy angustiada, te gustaría que hiciésemos unas cuantas respiraciones profundas juntas”.

Esta es la forma en la que muchos se ven impulsados a acompañar y aspiramos a ello en las relaciones de ayuda. Lo importante desde mi punto de vista es empatizar desde el explorar cómo se siente la persona, reconocerle y preocuparse por su situación pero sin caer en el impulso de “resolver» o “arreglar su situación. Estas actitudes pueden socavar la autonomía de la persona, victimizarla o hacer que nos involucremos emocionalmente de forma excesiva perdiéndonos a nosotros mismos en esa ayuda.

La habilidad de la empatía no tiene el fin de conseguir muchos objetivos o llegar más rápido a ellos, pero según estudios científicos publicados, la empatía de los profesionales de salud produce mejores resultados clínicos, una mayor comprensión de los síntomas, y da lugar a planes de tratamiento más efectivos para los pacientes. Por ejemplo, un médico empático puede hacer que los niveles de insulina o de colesterol de un paciente mejoren. ¡Es impresionante su poder!


Por todo lo comentado anteriormente, te describo cinco habilidades para incorporar la empatía profunda en tus relaciones con los demás:

1.Sé humilde. La humildad nos permite considerar de forma más ecuánime las experiencias, perspectivas, creencias y deseos de los demás, incluso si no coinciden con los nuestros. Para quienes trabajamos en salud y bienestar, puede ser difícil comprender a quienes tienen sobrepeso y no hacen ejercicio, o siguen fumando, etc. La humildad nos invita a reconocer nuestras propias limitaciones y a extender esa comprensión hacia quienes viven situaciones diferentes.

2. Amplía tu vocabulario. Familiarízate con una mayor variedad de palabras que describan las emociones. Puedes suponer que un paciente está feliz, enfadado, triste o contento, pero si afinas tu lenguaje usando palabras como “encantado”, “asustado”, “desconectado” o “insatisfecho” podrás tener una comprensión más clara de lo que le está ocurriendo. Ese entendimiento facilitará mejores conductas y soluciones.

3. Escucha más allá de las palabras. Nuestra respuesta de lucha o huida se activa en la misma zona del cerebro que procesa el tono de voz y las expresiones faciales. Es decir, las emociones de nuestros pacientes suelen estar a la vista si prestamos atención. Escucha las pistas en la forma de hablar y observa sus expresiones al comunicarse. No tomes siempre las palabras como la única verdad.

4. Practica la autocompasión. La empatía comienza con la compasión hacia uno mismo. Como dice la canción “si lo reprimes, saldrá por los lados” o «aquello a lo que resistes persiste». Cuida de ti antes de cada conversación. Con tu nuevo vocabulario emocional, pregúntate: “¿Qué estoy sintiendo yo en este momento y por qué?”. Sé intencional al dejar de lado esas emociones que puedan interferir con tu presencia auténtica frente a una persona y date permiso para revisitarlas en otro momento.

5. Renuncia a tener razón. Revisa tus intenciones en la relación con tus pacientes o clientes. ¿Sientes la necesidad de corregirles, de hacerte cargo o de cambiar su opinión, o bien buscas conectar con ellos, ser su aliado ante sus retos de salud o comprender mejor su perspectiva?

Estos pasos están extraídos del enfoque de empatía practicado con Wellcoaches (Boston), en mi capacitación como Health Coach.

Las sesiones de acompañamiento en terapia o coaching pueden marcar una gran diferencia si entrenamos la verdadera capacidad de empatía en la relación con los demás.

El resultado vendrá siempre de tu propia experiencia.

María Becerril, Coach de Salud, PCC ICF.

Directora de la Escuela de Coaching de Salud, SALUTIS HEALTHCARE


Cuantas veces hemos estado conversando con alguien y sentimos que algo fue mal.

Sentimos que no estuvimos presentes, que le generamos algún reproche o que nos gustaría haberle escuchado más.

La Escucha en el coaching se define como una habilidad que permite atender conscientemente a lo que el cliente dice y lo que no dice, teniendo en cuenta sus emociones, sus propias palabras y estando atento a su forma de pensar aunque no coincida con la nuestra.

La escucha es una competencia clave para las sesiones de coaching:.

1️⃣ Escucha Activa (Escuchar es más que oír)

🔹 La escucha en el Coaching entrena el prestar atención no sólo a las palabras, sino también al tono de voz, pausas y emociones detrás de la situación que relata una persona.
🔹 Un Coach utiliza un lenguaje corporal abierto (propicia el contacto visual, sabe asentir, tener una postura relajada) para mostrar interés genuino.

2️⃣ Parafrasea y Refleja lo que Escucha

🔹 Repite con sus propias palabras lo que el cliente ha dicho para confirmar que lo ha entendido bien y para que la persona se pueda escuchar a sí misma.
🔹 Ejemplo: «Si te entiendo bien, sientes que cada vez que intentas cambiar tu alimentación, terminas volviendo a los mismos hábitos. ¿Es así?»

3️⃣ Hace Preguntas Abiertas y Curiosas

🔹 Evita preguntas de «sí» o «no» que presuponen o juzgan al otro, y en su lugar formula preguntas que inviten a la reflexión.
🔹 Ejemplo: «¿Qué crees que te impide mantener los cambios en tu alimentación a largo plazo?»

4️⃣ Permanece en Silencio cuando es Necesario

🔹 No interrumpe ni trata de dar soluciones inmediatas.
🔹 Le da espacio al cliente para que explore sus pensamientos sin presión.

5️⃣ Valida sin Juzgar

🔹 No minimiza los sentimientos del cliente ni impone su opinión.
🔹 Usa frases como «Es completamente válido que te sientas así. Vamos a explorar juntos cómo puedes avanzar.»

📌 Un Coach de Salud sabe que escuchar es la clave para que la persona a la que quiere ayudar se sienta vista, comprendida y motivada a hacer cambios.

¿Qué otras cosas haces tú para escuchar de verdad?

María Becerril, Coach de Salud, PCC ICF.

Coach de Salud y Bienestar certificada.

Escuela de Coaching de Salud, SALUTIS HEALTHCARE


El cambio de hábitos puede parecer un desafío abrumador, especialmente cuando nos enfrentamos a esas rutinas que han sido parte de nuestra vida por años.

Sin embargo, en el corazón de cualquier transformación personal están tres elementos clave:

la consciencia de nuestras elecciones, la auto-creencia en nuestra capacidad de cambio y la responsabilidad que asumimos sobre nuestras acciones.

El coaching utiliza estos pilares para ayudar a las personas a romper con lo que les limita, construir nuevos hábitos y avanzar hacia una vida plena, alineada con sus valores.

El Coach ayuda a la persona a identificar patrones de pensamiento, estados emocionales y comportamientos derivados de ellos. A través de la exploración y la autoobservación, la persona puede tomar consciencia de en que medida están afectando a su bienestar y reconocer las áreas donde generar cambios.


Por ejemplo, una persona que desea perder peso y descubre que consume alimentos poco saludables cuando está estresado da un gran paso, pero esta consciencia no es siempre tan evidente. El Coach, a través de preguntas, guía a la persona para comprender cómo y por qué ocurre este comportamiento.

Preguntas para abrir la consciencia en este caso podrían ser:

  • ¿Qué has notado sobre tus hábitos relacionados con la alimentación o el estrés últimamente?
  • ¿Qué factores suelen desencadenar este comportamiento en ti?
  • ¿Cómo te sientes antes, durante y después de estos momentos?

Las creencias limitantes sobre uno mismo y cómo es, están profundamente relacionadas con la generación y el mantenimiento de malos hábitos. Creencias como «no soy lo suficientemente bueno», «siempre fallo» o «no puedo cambiar», actúan como barreras mentales que condicionan nuestra percepción de lo que somos capaces de lograr.

El Coach de salud apoya a la persona para desarrollar confianza en su capacidad para realizar cambios, reconociendo sus fortalezas, sus pequeños logros y sus recursos internos. Esto fortalece su motivación y lo prepara para afrontar sus desafíos.


Imagina que una persona quiere empezar a correr pero no cree tener la capacidad física o disciplina necesarias para ello. Como Coach en salud ayudamos a identificar logros previos como haber incorporado caminatas diarias, y diseñar metas realistas como llegar a correr un kilómetro en la primera semana.

Muchas veces creer que no se tiene la disciplina para hacer ejercicio puede llevar a evitar moverte o intentar algún nuevo ejercicio, reforzando el sedentarismo como un hábito.

Preguntas de coaching que pueden ayudar en este caso serían:

  • ¿Qué logros pasados demuestran tu capacidad para lograr hacer ejercicio?
  • ¿Para qué querrías incorporar movimiento a tu vida?
  • ¿Qué cualidades personales te reconocen los demás? ¿Cómo podrías aplicarlas a este proceso?

El Coach de salud fomenta que la persona asuma el compromiso de sus acciones y resultados. A través del seguimiento y la reflexión conjunta, el coachee (que así denominamos en coaching) diseña y ajusta su plan de acción para mantener el enfoque en sus objetivos.

Si una persona se compromete a meditar 10 minutos al día para reducir su estrés, en las siguientes sesiones el Coach revisará con él cómo ha progresado y ajustará el plan según las circunstancias del coachee.

Preguntas en este sentido para apoyar al cambio podrían ser:

  • ¿Qué acciones específicas puedes comprometerte a realizar esta semana?
  • ¿Qué podrías hacer diferente esta vez para aumentar tu confianza en mantener este hábito?
  • ¿Cómo te asegurarás de retomar el rumbo si te surge algún obstáculo?

El cambio de hábitos no ocurre por casualidad; es el resultado de tomar consciencia de nuestras elecciones, creer en nuestra capacidad para transformarnos y asumir la responsabilidad de nuestras acciones.

El coaching de salud y bienestar nos ofrece el espacio y la metodología para poder explorar fortalezas en los demás, superar las barreras internas y diseñar un camino hacia el crecimiento y la superación. Cada pequeño paso cuenta, y el momento para comenzar es ahora.

¿Qué pregunta te harías tu hoy para explorar una mejor versión de ti mism@?

____________________________________________________________________

María Becerril, Coach de Salud, PCC ICF.

Psicología del Coaching aplicada a la salud.

Escuela de Coaching de Salud, SALUTIS HEALTHCARE


Si crees que tus hábitos te controlan, estás en lo cierto. Si por el contrario, crees que tú puedes controlarlos, también estás en lo cierto.

¿Qué es lo que prefieres?

Los hábitos son mecanismos mentales que se supone nos hacen la vida más fácil, pero entonces ¿por qué llegamos a adquirir algunos hábitos que rechazamos?

Y si realmente los pudiésemos adquirir con un propósito consciente ¿cómo y para qué?

Un hábito surge en principio por una emoción positiva ante un estímulo que recibimos. En ese momento, algo nos ha hecho sentir bien y automáticamente nuestra mente genera una asociación positiva. Mediante la repetición de aquello que en un principio nos agradó, el hábito echa raíces, se hace fuerte y tiene poder en nosotros.

Ser conscientes de nuestros hábitos es la primera premisa para motivar el cambio.

Lo ideal para cambiar es saber cómo construir hábitos de manera consciente, no simplemente dejándonos llevar por impulsos o reacciones automáticas.

Recordemos eso que ya sabes, que en cuestiones de salud no se trata de hacer solo lo que nos gusta sino de comprometernos con lo que es necesario en cada momento de nuestra vida.

Todos somos responsables de nuestro autocuidado y podemos adquirir hábitos de forma consciente que predigan una buena salud global:

Hábitos corporales:

1.- Higiene en el sueño (6-8 hrs al día)

2.- Mantenerse en un peso equilibrado. Relacionado con tus hábitos nutricionales. (Observar, a parte de que comemos, cómo lo hacemos, cuando: en exceso, con prisas)

3.- Desterrar hábitos nocivos, dependencias: beber, fumar, cafeína, etc.

4.- Hacer ejercicio físico (mejora nuestra actitud mental, nuestra energía, satisfacción corporal, etc.)

5.- Cuidar nuestra postura (al trabajar, al desarrollar actividades diarias, al comunicarte…) ¿eres consciente de tu postura?”

Hábitos mentales:

1.- Interés por uno mism@

2.- Interés por los demás

3.- Flexibilidad en la vida

4.- Tolerancia a la frustración, (saber manejarla)

5.- Flexibilidad (ser abierto/a, no radical, ni irracional)

6.- Aceptar la incertidumbre (no podemos tener siempre todo bajo control)

7.- Compromiso creativo (soñar, pintar, evadirse..) ¡es gratis!

8.- Pensamiento crítico (formando nuestro propio criterio)

9.- Auto-aceptación incondicional (así podremos aceptar mejor a los demás): Nos valoramos por algo mas que nuestra imagen, y la creación de una autoimagen saludable se conforma a edades tempranas. Tenemos modelos irrealistas y superficiales de cómo debemos ser. Si caemos en estos ideales nocivos podemos debilitar nuestro desarrollo saludable y coartar nuestro éxito. Somos un medio para una vida plena, pero no un fin en sí mismo.

10.- Asumir riesgos (de esta forma maduramos, creamos nuevas competencias, ganamos autoestima, etc.)

Hábitos de ocio/sentido

1.- ¿Qué has soñado ser?

2.- ¿Para qué quieres vivir?

3.- ¿Qué querrías cambiar, desarrollar, experimentar?, etc.

María Becerril

Coach de Salud y Bienestar. PCC ICF

Escuela de Coaching, Salutis HEALTHCARE

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