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¿Por qué no funcionan las dietas?

No estoy content@ con mi peso… Me pongo a dieta… Bajo peso… Me relajo y recupero viejos hábitos… Cojo peso de nuevo… Me pongo a dieta… (esto se puede convertir en un círculo vicioso)

¿Cuántas personas viven en ese bucle a lo largo de su vida? ¿Hemos normalizado vivir en este ciclo?.

“Tengo que ponerme a dieta, tengo que perder unos kilos, esta dieta no funciona, esta es la mejor dieta… ” Pero, ¿qué es una dieta? ¿Por qué nuestras vidas giran en torno a dieta si, dieta no, restricción, descontrol…?

Queremos una solución fácil e inmediata. Queremos comer lo que nos apetezca, no tener que movernos, no preocuparnos por nuestro cuerpo, qué alimentos le doy, cuándo, cuánto… Y a su vez sentirnos bien física y mentalmente, llenos de energía, de vitalidad, delgados, con plena salud… Algo falla ahí!.

Como no nos sentimos bien o tenemos un problema de salud, o queremos perder unos kilos para “sentirnos mejor”, recurrimos a una dieta para que arregle nuestro descontrol. Hacemos un esfuerzo (lo más corto a ser posible) para poder volver cuanto antes a ese estilo de vida que probablemente ha sido el que nos ha llevado a esta situación no deseada desde el principio

Entonces ¿las dietas funcionan?

No se trata de si funcionan o no, se trata de conseguir interiorizar los cambios en nuestros hábitos para que sean parte de nuestra vida, no que sean un cambio en un espacio de tiempo, para luego volver a lo que hemos hecho siempre, que era lo que debíamos cambiar. Una “dieta” es sostenible desde que nos permita vivir lo más saludablemente posible, nutriendo nuestro cuerpo con alimentos adecuados para cuidarlo y a los que responda. Todo lo que esté en nuestras manos para cuidarnos en las máximas capacidades, esa es nuestra “dieta”.

Estar a dieta no debería ser un castigo ni una obligación. Estar a dieta es cuidarme, respetarme y querer vivir de la mejor manera con el mejor estado de salud posible. Lo que no podemos controlar es así, incontrolable, pero sí somos 100% responsables de las decisiones que están en nuestras manos.

En mayor o menor medida todos sabemos lo que tenemos que hacer para comer mejor o mejorar nuestra salud en general. La pregunta que surge entonces es, ¿por qué no lo hacemos? ¿Qué pasa en el espacio entre lo que sé que desearía hacer y lo que es realmente hacerlo?

Todo ser humano tiene unos hábitos con los que está “cómodo” y el cerebro se siente bien porque lo tiene todo “controlado”, sabe lo que va a pasar y está a salvo. No importa si son hábitos que nos perjudican, sólo importa que los puede hacer de manera automática, sin pensar y sin esforzarse mucho. Queremos tener el peso deseado haciendo los mismos hábitos que nos han llevado al peso no deseado. ¿Por qué “aceptamos” vivir así?

Cuando somos conscientes de que estos hábitos no nos están dando los resultados que queremos, ya hemos dado un gran paso. Tomamos una decisión e intentamos cambiarlos, ya sea con una dieta, intentando introducir ejercicio o lo que sea que queramos cambiar. Lo que debemos entender es que en este momento tenemos que “crear” nuevos hábitos y desechar los antiguos, que llevan con nosotros un tiempo y que son parte de nuestra comodidad.

Vamos a hacer a nuestro cerebro estar pendiente, y no vivir de manera automática y eso requiere un esfuerzo, por lo que protestará de todas las maneras posibles para que volvamos a nuestros antiguos hábitos y poder “relajarse”. Este es el gran paso, conseguir crear unos hábitos que sí me lleven a los resultados que quiero.

“Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido” (Tony Robbins)

Todos domos diferentes en infinidad de cosas, como por ejemplo en cómo gestionamos emociones, lo que nos gusta, lo que nos motiva, cómo metabolizamos los distintos alimentos, si hacemos ejercicio… Es por esto que la dieta no es universal para todos. Hay muchos patrones comunes, por supuesto, pero en nuestra mano está descubrir esos detalles que harán que mi “dieta” y mis hábitos encajen con quién soy yo.

El primer paso es querer cambiar y tener apoyos para iniciar ese nuevo camino.

En ese nuevo camino surgen muchas preguntas y hay mucho por descubrir y aprender. Y no es necesario hacerlo solo, porque todos necesitamos apoyo, una mano que nos acompañe y guíe para iniciar ese proceso.

Tu coach de salud te da la mano, y tú das los pasos!

Paula Calderón

Dietista-Nutricionista. Acredited Health Coach

www.coachingdesalud.com

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