«María, siento que paso las consultas diciendo siempre lo mismo.»

Recuerdo perfectamente esa conversación.

Quien hablaba era una nutricionista con años de experiencia.

Conocía la evidencia científica. Sabía diseñar planes nutricionales personalizados y explicar las cosas para que las entendiesen respondiendo a múltiples dudas.

Aún así muchas personas no se comprometían con su cambio, ponían excusas, decían que no les funcionaba, o se echaban la culpa por «ser así».

Mi alumna llegó diciéndome algo que nunca he olvidado:

«No necesito aprender más recomendaciones de salud. Necesito saber cómo ayudar a las personas a cambiar.»

Aquella frase no hablaba de nutrición.

Hablaba del gran reto de la salud de nuestro siglo.

El conocimiento ya no es suficiente.

Vivimos en la época con más información sobre salud de toda la historia, sabemos que debemos movernos más, dormir mejor, reducir el estrés, comer de forma equilibrada y lo importante de cuidar nuestras relaciones.

Sin embargo, nunca había sido tan difícil el integrar esos cambios en las vidas ocupadas que llevamos. No porque las personas no quieran sino porque cambiar un comportamiento humano es una de las tareas más complejas que existen. Pero esa competencia apenas se enseña.

Tratar la enfermedad es imprescindible.

Y construir salud también.

Cuando una persona necesita un diagnóstico necesita un profesional sanitario y por supuesto tratamiento para sus dolencias. Pero cuando sale de la consulta comienza la parte más difícil, como adaptar su vida.

Llega al supermercado, abre la nevera, suena el despertador para hacer ejercicio, etc. se tuerce el día por una discusión en casa. No se duerme bien y vuelve a sentir ansiedad. Se promete empezar el lunes, pero ese lunes nunca llega…

Y creo que es ahí donde realmente se construye la salud, en las miles de decisiones que tomamos cada día.

No se trata solo de aprender sobre alimentación, ejercicio o gestión del estrés, sino de acompañar a las personas en su proceso de transformación, superando bloqueos internos y creando una relación consciente con su cuerpo y su bienestar.

Ahí trabaja el Coach de Salud.

No para sustituir a médicos, enfermeras, nutricionistas, fisioterapeutas o psicólogos sino para complementar su trabajo o para integrarlo como nueva competencia clave en salud.

El Coach de Salud no acompaña enfermedades. Acompaña a personas que quieren decidir como moverse con sus cirncunstancias de salud, cómo recuperar energía, dormir mejor, moverse sin miedo, etc. Personas que desean dejar de vivir desde el estrés y cuidarse sin sentirse culpables. Personas que transitan un susto con su salud y que desean una vida más coherente con aquello que realmente valoran. Y eso requiere de algo más que dar consejos.

Requiere saber escuchar, saber hacer preguntas, comprender cómo funcionan los hábitos, conocer la ciencia del cambio de comportamiento, trabajar con las emociones, con el lenguaje y las creencias y respetar siempre la autonomía de la persona.

Porque nadie cambia cuando se siente perseguido. Las personas cambiamos cuando descubrimos que quizá somos capaces hacerlo y cuando queremos hacerlo por decisión propia.

Cuando cambia una creencia cambia una vida.

Hay un momento precioso que se repite en muchos procesos de Coaching de Salud. Y no sucede cuando alguien pierde peso, ni cuando empieza a caminar o cuando duerme mejor. Sucede mucho antes cuando deja de decirse cosas como:

«Yo siempre abandono.»

«Nunca tengo fuerza de voluntad.»

«Esto ya no es para mí.»

Y empieza a preguntarse:

«¿Y si esta vez pudiera ser diferente?»

Y en ese instante cambia todo. Porque cuando una persona cambia un hábito mejora un comportamiento, pero cuando cambia la forma de verse a sí misma empieza a transformar su vida y su satisfacción vital.

Y entonces aparecen transformaciones que van mucho más allá de la salud.

Una persona vuelve a viajar, otra recupera el sueño, otra se atreve a apuntarse por primera vez a un entrenamiento, aprende a decir que «no» y deja de vivir complaciendo. Hay gente que vuelve a disfrutar de una comida sin culpabilidad o descubre que su cuerpo no era un enemigo y casi sin darse cuenta, recupera la fuerza y la ilusión.

Eso es lo verdaderamente emocionante de esta profesión. No acompañamos únicamente hábitos, acompañamos personas que vuelven a confiar en sí mismas.

La competencia profesional que necesita nuestro siglo.

La Organización Mundial de la Salud lleva años recordándonos que una gran parte de las enfermedades crónicas están relacionadas con nuestros estilos de vida.

Sabemos cada vez más sobre prevención, pero todavía necesitamos más profesionales que sepan convertir ese conocimiento en cambios reales y posibles.

Ese es el propósito con el que nació Salutis Healthcare. Creemos en una salud integral, profundamente humana y basada en la evidencia científica. Creemos que el conocimiento es imprescindible pero también que el conocimiento, por sí solo, rara vez transforma una vida.

Por eso formamos profesionales capaces de acompañar el cambio desde el respeto, la autonomía, la entrevista motivacional, la ciencia del comportamiento, el coaching y la promoción de hábitos saludables.

Porque la salud no cambia cuando damos mejores recomendaciones. La salud cambia cuando las personas consiguen hacerlas suyas.

Y quizá ese sea el mayor privilegio de un Coach de Salud. No cambiar la vida de nadie, sino acompañar a las personas hasta que descubren que siempre tuvieron dentro la capacidad de construir una vida más saludable, más libre y más plena.

Más información y taller en septiembre sobre «Cómo ayudar a cambiar», aquí.

Health Coach, Psicóloga de la Salud. Coach PCC – ICF

Aún no hay respuestas

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    ¡Envianos un mensaje!